Y vuelvo, así es vuelvo para no quedarme, regreso para
disfrutar de los porqués y para comprender… que todo sigue a su corriente, que
las aves buscan climas cálidos en invierno y que las coincidencias no existen,
a su vez las nubes grises jamás traen pena como todos creen.
Lo afirmo y lo niego, soy tan firme como vulnerable, tan
atento como irresponsable, tan puntal para llegar tarde.
Al parecer con un par de sorpresas se vive mejor, no trates
de negar lo innegable, somos lo que somos, sin importar lo que podríamos llegar
a ser. Aposté por mis dudas y caí en la decepción, ahora que ya no tengo dudas,
el callejón de las decepciones está un poco más lejos – quizás – o tal vez eso
es lo que quiero creer.
Todo sigue su curso donde vuelvo para encontrar el mío y
marcharme, es parte mi vida, mi real esencia… Bienvenido aquel o bienvenida
aquella que lo acepte y comprenda, pero no basta con eso. La sorpresa y los
impulsos… ¿Son mis debilidades o mis fortalezas? De todas maneras vuelvo y aquí
estoy para decir con seguridad lo único que nunca fui capaz de decir con
anterioridad, la dispersión que en algún momento inicie ya acabó, y con ese fin
comienza el efecto contrario… La naturaleza actúa en conjunto al azar.
Vuelvo para conseguir una cosa… Caminar lento y aprovechar
del paisaje del recorrido más que apurarme y preocuparme por un atraso, viva la
impuntualidad que muchos dicen odiar y evitar… Damas y caballeros volví.
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