Llegando a mi casa, en mi fiel y amistoso baño mirándome en
el espejo note que algo había pasado en mi, ya no era el mismo que madrugo el sábado
con flojera y unos 20 minutos de atraso, era alguien nuevo. Definitivamente
este fin de semana fue totalmente diferente a todos los que había vivido. Increíble
como pequeños detalles envueltos de buenos sentimientos, mímicas teatrales
tragi-cómicas, momentos de silencio y calma pueden generar en alguien cosas
alucinantes.
En el transcurso de mi estadía, jamás – lo repito con ganas
- ¡jamás! Había llorado con tantas fuerzas y sentimientos como en esos
momentos, donde el sollozo era imparable, y los rollos de confort se rendían a
mi necesidad evidente, pase por un caleidoscopio de emociones – a que me
refiero se preguntaran – hablo de que pude ver situaciones cotidianas de otro
punto de vista, así las pude analizar y darme cuenta que actúe absolutamente
mal – absurdamente en ocasiones – ni yo me imaginaba cuantas cosas tenia
almacenadas en el garaje de mi ser, apiladas en una montaña que subía y subía que
tarde o temprano como un juego de jenga habría de caer y derrumbar la base en
su totalidad… Y si debo asumir, actúe mal en demasiadas ocasiones dañando a
personas que no se lo merecían, a personas que por instinto me quieren
realmente y yo me negué, cerré mis ojos y tape mis oídos para no ver ni
escuchar lo que era mas que evidente. Parte de esas personas escucharon las
necesarias y merecidas disculpas acompañados de un leve sollozo mío, aun quedan
varias personas en una especie de lista que tengo en mi cabeza, a las cuales
debo expresarles lo que realmente siento y no negarlo como lo solía hacer – fue
la lección que mas lagrimas me costo aprender – De verdad me siento distinto y
me gusta.
Agradezco con tantas fuerzas a las personas que fueron mi
familia estos días, pasamos por toda la gama de emociones que se conocen y por
otras que ni yo conocía – como el amor de madre – gracias de verdad por una
experiencia única, ahora veamos que tal es la vida aplicando esta filosofía de
vida.
La promesa que hice la cumpliré, gracias por todo a las
molestosas y adorables personas que fueron mis hermanas, gracias a mi obsesión
por la música me llamaron “Cerati” todo por tocar un par de temas del buen Gus,
creo que el sobrenombre me queda grande pero solo por el cariño que me dieron –
que tanto necesitaba – por las caricias en mi desesperado llanto, por los
abrazos de improviso, por los descoordinados bailes, las performances
sensuales, la sal botada en la mesa, los mimos ladrones, y los poderosos Boom
Shalom… Gracias totales – frase por la cual me molestaron a cada rato – me despido
y sonrió.
BOOM SHALOM!
Los queremos, los queremos… MAS FUERTE!
BOOM SHALOM!
Los queremos, los queremos… NO SE ESCUCHA!
BOOM SHALOM
Los queremos, los queremos… TRES VECES!
BOOM SHALOM
LOS QUEREMOS, LOS QUEREMOS, LOS QUEREMOS!
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