lunes, 25 de noviembre de 2013

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Otra vez, ya se hacia rutina. Su inocente intento por dormir se vio opacado por el confuso huracán que hasta el día de hoy seguía arrasando con su mente, tantas dudas condimentadas de decepciones, de irregularidades, de existencialismos baratos. No lograba conciliar el sueño, y paso sus horas libres drogando sus oídos tratando de calmar esa tormenta y descansar… No lo consiguió y solo entonces asumió su estado. Su postura ante tales sentidos era clara, aunque difusa para algunos, tal vez la distancia o la cruda soledad que sentía en su ser era la culpable, la culpable de que repasara una y otra vez las escenas como película; adelantando, retrocediendo y pausando a gusto, solo para entender en que momento todo ocurrió… Y con cada escena que pasaba las excéntricas dudas fueron dándose respuesta a si mismas, pero aun así el real deseo suyo era volver a esas escenas y no solo verlas, sino que actuar otra vez de manera diferente. “Si las cosas cambiaran todo seria mejor” esa premisa hostigaba su mente brutalmente, pero entendía demasiado bien el efecto mariposa como para que esa afirmación carente de realidad tuviera sentido.


-Quizás ella esperaba que yo hiciera algo mas, a lo mejor no esperaba nada de mi y solo me estoy volviendo loco con la incertidumbre que yo mismo me plantie – Se decía frente al espejo -  Pero la realidad era otra. Todo sigue su curso, independiente de lo que pase es la vida misma quien se encarga de que así sea, y por un lado lo hacia feliz pensar en que ella estaba bien, para su disfuncional sentir era el único consuelo. Ya era demasiado temprano, y el reloj se detenía como cuando solía fumar en una banca del forestal, tratando así de llegar a otro mundo al cual solo pudo entrar una o dos veces, ya que en la tercera oportunidad el mismo arrojo lejos la llave de ese mundo – sin pensarlo, o tal vez por pensarlo demasiado – Entre tantas dudas solo podía conciliar el sueño con la esperanza de que mañana no se sentiría tan solo como ayer, y por mas compañía que tuviera su sentir seguía vacío, a pesar de la notable risa que repercutiera en las paredes seguía igual que hoy, solo hoy día encontró la clave ante tanto misterio… Misterio reflejado en escritos inexistentes, en melodías que todos encontraban relajantes, armoniosas y esperanzadoras pero que no eran capaz de comprender realmente, misterio envuelto en cicatrices que no eran vistas por cualquiera, misterio que no seria resuelto por nadie, hasta que ya se hizo demasiado y decidió dar fin al misterio… Su cuerpo frío ya no poseía esa calurosa ternura, la sensibilidad de esas manos capaces de calmar el peor de los problemas se había ido y la variable pero característica mirada de desconcierto se había quitado de sus ojos para llevarse consigo el misterio que está donde tiene que estar.

El cobijo de unas palabras que intentan traducir un huracán desconcertado es lo que mantiene.

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No olvidar

El mundo puede cambiar, siempre hay esperanza.