Otra vez, ya se hacia rutina. Su inocente intento por dormir
se vio opacado por el confuso huracán que hasta el día de hoy seguía arrasando
con su mente, tantas dudas condimentadas de decepciones, de irregularidades, de
existencialismos baratos. No lograba conciliar el sueño, y paso sus horas
libres drogando sus oídos tratando de calmar esa tormenta y descansar… No lo consiguió
y solo entonces asumió su estado. Su postura ante tales sentidos era clara,
aunque difusa para algunos, tal vez la distancia o la cruda soledad que sentía
en su ser era la culpable, la culpable de que repasara una y otra vez las
escenas como película; adelantando, retrocediendo y pausando a gusto, solo para
entender en que momento todo ocurrió… Y con cada escena que pasaba las excéntricas
dudas fueron dándose respuesta a si mismas, pero aun así el real deseo suyo era
volver a esas escenas y no solo verlas, sino que actuar otra vez de manera
diferente. “Si las cosas cambiaran todo seria mejor” esa premisa hostigaba su
mente brutalmente, pero entendía demasiado bien el efecto mariposa como para
que esa afirmación carente de realidad tuviera sentido.
-Quizás ella esperaba que yo hiciera algo mas, a lo mejor no
esperaba nada de mi y solo me estoy volviendo loco con la incertidumbre que yo
mismo me plantie – Se decía frente al espejo -
Pero la realidad era otra. Todo sigue su curso, independiente de lo que
pase es la vida misma quien se encarga de que así sea, y por un lado lo hacia
feliz pensar en que ella estaba bien, para su disfuncional sentir era el único
consuelo. Ya era demasiado temprano, y el reloj se detenía como cuando solía
fumar en una banca del forestal, tratando así de llegar a otro mundo al cual
solo pudo entrar una o dos veces, ya que en la tercera oportunidad el mismo
arrojo lejos la llave de ese mundo – sin pensarlo, o tal vez por pensarlo
demasiado – Entre tantas dudas solo podía conciliar el sueño con la esperanza
de que mañana no se sentiría tan solo como ayer, y por mas compañía que tuviera
su sentir seguía vacío, a pesar de la notable risa que repercutiera en las
paredes seguía igual que hoy, solo hoy día encontró la clave ante tanto
misterio… Misterio reflejado en escritos inexistentes, en melodías que todos
encontraban relajantes, armoniosas y esperanzadoras pero que no eran capaz de
comprender realmente, misterio envuelto en cicatrices que no eran vistas por
cualquiera, misterio que no seria resuelto por nadie, hasta que ya se hizo
demasiado y decidió dar fin al misterio… Su cuerpo frío ya no poseía esa
calurosa ternura, la sensibilidad de esas manos capaces de calmar el peor de
los problemas se había ido y la variable pero característica mirada de
desconcierto se había quitado de sus ojos para llevarse consigo el misterio que
está donde tiene que estar.
El cobijo de unas palabras que intentan traducir un huracán desconcertado es lo que mantiene.
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