miércoles, 17 de septiembre de 2014

Un cuaderno oxidado

Por lo general asumo mi desorden y convivo con el mismo, día a día sin mayor problema. Quizás para momentos como este, en los que entre tanto desorden encuentro cosas valiosas y con cierto sentimiento de nostalgia: algunos “te quiero”, unos cuantos “te extraño”, cientos de garabatos que intentaron ser obras de arte y un sinfín de escritos como el que recuperé de un cuaderno oxidado por los años de recuerdos y emociones…

Aquí un poco de lo que encontré: 

La teoría de las cuerdas…
En un sentido extremadamente figurativo somos cuerdas muy diferentes, a diferentes tensiones que moderan nuestro tono y de cierto modo tengo la seguridad de que sonando juntos crearíamos una bella armonía. Obviamente no será eterna, el compás de 4/4 no lo permitiría, y no te puedo decir que será la mejor melodía del mundo. Pero puedo asegurarte tan solo una cosa: nos hará volar, siendo la eternidad más breve que conocerás, pero eternidad de todos modos.
No sabes que te escribo- ni yo lo sabía- es decir, por alguna razón tengo el impulso de escribir, de escribirme, de escribirnos. Aunque todavía no consigo materializar lo que mi mente intenta decirme a gritos… Cuando lo intento “escribir” se revoluciona, se revoluciona por inmortalizarte, por inmortalizarme, por inmortalizarnos.

Tu melodía armoniza cualquier vestigio de mi descontrol,
¿Lento pero seguro?
Por cada segundo que te pienso al instante me impaciento,
ni yo comprendo muchas cosas de las que yo digo
pero tu si…
El rompecabezas parece armarse.
¡Ten cuidado!
no divagues.
En mi brutal día a día encuentro el dulzor en ese espejo de miel.
Por más que intento no puedo despedirte de mí distorsión,
mi manga no tiene sorpresas
ni tampoco tengo sombrero de donde sacar conejos,
Sea lo que sea, haga lo que haga

ni yo comprendo lo que estoy haciendo. 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

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Tengo sed de ti, así es, sed de tus besos, hambre de arañazos que desgarren mi alma, sueños de ti para mí, anhelos de caer contigo a un vacío aparentemente interminable, ganas de inventar y descubrir, objetivos por plantear, deseos que cumplir. Si tu corazón está dispuesto escribamos en blanco, hagamos borrones si llegase a ser necesario, dejemos un final abierto para que cuando nos separemos exista la instancia de re-encontrarnos, re-enamorarnos, re-escribirnos y remasterizarnos en el mejor de los casos.

No olvidar

El mundo puede cambiar, siempre hay esperanza.