Así
como el mundo lo pide comienza a cerrarse otro ciclo y yo tan solo sigo las
señales que aparecen en lo simple y ordinario del hoy por hoy… Un sinnúmero de
variantes concluyentes entre si aparecen y desaparecen en función del instante.
Mientras que el eterno resplandor de unos versos dispersos me hacen encontrarle
sentido a tantas coincidencias…
Ama tu
ritmo y ritma tus acciones
Bajo su
ley, así como tus versos;
Eres un
universo de universos
Y tu
alma una fuente de canciones.
La
celeste unidad que presupones
Hará brotar
en ti mundos diversos,
Y al
resonar tus números dispersos
Pitagoriza
tus constelaciones.
Escucha
la retórica divina
Del pájaro
del aire y la nocturna
Irradiación
geométrica adivina;
Mata la
indiferencia taciturna
Y engarza
perla y perla cristalina
En donde
la verdad vuelca su urna.
...una canción que dice que uno conserva lo que no amarra.