Finalmente después de un largo y complicado día,
después de diversos conflictos y pequeñas siestas
cedí al cansancio y al agotamiento,
cedí al dolor de espalda y ojeras descontroladas.
Donde mas que vivo parecía zombie,
mas que hombre parecía desorden, descontrol y tensión,
irritable y variable decisión,
calcando sobre mi imagen a alguien que no soy yo.
Después de un pequeño atraso – sello esencial de mi ser – sonríe…
Sonreí por las nubes y por la brisa,
aquella que a pesar de mi mal día y mi idiotez
no quería alejarse, sino que solo acariciarme
creo que durante este día era lo que realmente necesitaba
y busque mi necesidad en algo que carece de vida
pero de sobresaliente alma,
es gracioso como una pequeña brisa consiguió tranquilizarme,
esos deslices frescos simulaban algún recuerdo
que en este momento esta mucho mas que lejos.
La forma en como una pequeña acción puede cambiar tu día,
en como somos pequeñas pelusas flotando,
bailando en la caída de un universo de posibilidades,
solo una caricia inocente fue suficiente
hedor como ese solo se siente,
¿Solo anhelando fotografías sin revelar encontrare la paz?
Solo se de brazos cruzados no tienes derecho a reclamar
no es mucho, y tal vez es poco
querer tener unos ojos en mente,
una caricia que persista de la distancia
y una esencia que se sienta parcialmente
domingo por la mañana y sábado por la noche.
En mi actual resignación y falta de vida
Radiohead me acompaño y mostró una puerta de salida,
mientras que sentado a mi lado alguien igual a mi,
ojos escondiendo lagrimas
y con sus cansadas manos
el masoquista aquel pone con sus ultimas fuerzas a
Radiohead,
Creep alcance a leer y mirando su decepción, profunda decepción
cerré los ojos y me envolví en mi mundo…
Paso a paso mi camino se hacia mas gratificante,
solo una pequeña brisa recorriendo mis brazos,
pasando por mis manos y acabando por mis dedos,
colores reflejándose en los vidrios,
luces incandescentes iluminando aquel camino
que cubierto por una pluma celestial
no lograba ver lo que avecino,
donde en esa esquina el foco me espera
a pesar de mi conocida impuntualidad, el es el único que
realmente me espera,
a la misma hora y en el mismo lugar,
solo para iluminar lo que queda de día y se torna de noche,
tropezándome en la vereda termina dicha odisea.
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