domingo, 27 de octubre de 2013

Una caja de sorpresas

Llegando a mi casa, en mi fiel y amistoso baño mirándome en el espejo note que algo había pasado en mi, ya no era el mismo que madrugo el sábado con flojera y unos 20 minutos de atraso, era alguien nuevo. Definitivamente este fin de semana fue totalmente diferente a todos los que había vivido. Increíble como pequeños detalles envueltos de buenos sentimientos, mímicas teatrales tragi-cómicas, momentos de silencio y calma pueden generar en alguien cosas alucinantes.

En el transcurso de mi estadía, jamás – lo repito con ganas - ¡jamás! Había llorado con tantas fuerzas y sentimientos como en esos momentos, donde el sollozo era imparable, y los rollos de confort se rendían a mi necesidad evidente, pase por un caleidoscopio de emociones – a que me refiero se preguntaran – hablo de que pude ver situaciones cotidianas de otro punto de vista, así las pude analizar y darme cuenta que actúe absolutamente mal – absurdamente en ocasiones – ni yo me imaginaba cuantas cosas tenia almacenadas en el garaje de mi ser, apiladas en una montaña que subía y subía que tarde o temprano como un juego de jenga habría de caer y derrumbar la base en su totalidad… Y si debo asumir, actúe mal en demasiadas ocasiones dañando a personas que no se lo merecían, a personas que por instinto me quieren realmente y yo me negué, cerré mis ojos y tape mis oídos para no ver ni escuchar lo que era mas que evidente. Parte de esas personas escucharon las necesarias y merecidas disculpas acompañados de un leve sollozo mío, aun quedan varias personas en una especie de lista que tengo en mi cabeza, a las cuales debo expresarles lo que realmente siento y no negarlo como lo solía hacer – fue la lección que mas lagrimas me costo aprender – De verdad me siento distinto y me gusta.

Agradezco con tantas fuerzas a las personas que fueron mi familia estos días, pasamos por toda la gama de emociones que se conocen y por otras que ni yo conocía – como el amor de madre – gracias de verdad por una experiencia única, ahora veamos que tal es la vida aplicando esta filosofía de vida.

La promesa que hice la cumpliré, gracias por todo a las molestosas y adorables personas que fueron mis hermanas, gracias a mi obsesión por la música me llamaron “Cerati” todo por tocar un par de temas del buen Gus, creo que el sobrenombre me queda grande pero solo por el cariño que me dieron – que tanto necesitaba – por las caricias en mi desesperado llanto, por los abrazos de improviso, por los descoordinados bailes, las performances sensuales, la sal botada en la mesa, los mimos ladrones, y los poderosos Boom Shalom… Gracias totales – frase por la cual me molestaron a cada rato – me despido y sonrió.

BOOM SHALOM!
Los queremos, los queremos… MAS FUERTE!
BOOM SHALOM!
Los queremos, los queremos… NO SE ESCUCHA!
BOOM SHALOM
Los queremos, los queremos… TRES VECES!
BOOM SHALOM
LOS QUEREMOS, LOS QUEREMOS, LOS QUEREMOS!


Qohelet!

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No olvidar

El mundo puede cambiar, siempre hay esperanza.