jueves, 22 de enero de 2015

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Las almas quedaron insertas en los rincones más inertes de este parque. La inocencia y el deseo de la mano salieron corriendo sin saber a dónde o porqué… El tiempo no deja más que ecos y algunas reverberaciones tenues que alimentan la tormentosa imaginación de la necedad equivoca. Lástima que siga resonando en mí un leve eco de un entonces ya oxidado y enterrado en el subsuelo, pero así son las cosas y la resignación es tan inexistente como lo eres tú o más bien eras… ¿Lo eras?¿lo soy?¿lo fui? Sea cual sea la respuesta no importa en un mundo ahogado de dudas y deshidratado de verdades.

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No olvidar

El mundo puede cambiar, siempre hay esperanza.