domingo, 6 de abril de 2014

Nos vemos


Es difícil, solo un instante marca la diferencia entre una realidad y otra. La muerte alrededor de nuestra vida nos suele rozar, reiteradas veces y a pesar de eso, jamás adquirimos inmunidad a ella. El instante en que se presenta por nuestro camino la negación y desesperación toman lugar, inundando las hojas de papel, rompiendo conciencia y noción. Pasadas las horas, secadas las lágrimas, acompañadas de una sensación de vacío y un sinfín de interrogantes sin respuesta. Ya acepté lo crudo que puede ser el destino con tal desgarradora noticia. Tengo la certeza de que donde sea que estés, seguirás igual que siempre… Tu sonrisa característica y ganas de superación son lo que más extrañaré de ti, y por eso mismo, es que te escribo, no para acrecentar el sufrimiento ni mucho menos alargar el luto, sino que, para liberar lo que tal vez nunca te dije.  Ya que se nos suele olvidar la fugacidad que tenemos aquí.
Créeme que aunque sea duro de aceptar, te conozco y doy por hecho que no te gustaría este panorama, y por eso mismo sacare una lección de esto, aunque sabes que suelo recaer en errores múltiples veces…
  
  La Vida de un Guerrero es ardua. Tienes mil años, y ya es tiempo de descansar. Deja las armas, siéntate junto a tu hermano del Camino. Uno al lado del otro, contemplad el Sol ponerse en el silencioso desierto.
    De seguro extrañarás el mundo, tus amores, tus batallas. Más no te aflijas. Regresarás.

Tengo la seguridad de que en otra ocasión te volveré a ver, hasta entonces amigo.

En memoria de Ivan Oscar Rodríguez Sánchez y su padre Oscar Rodriguez Duque

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No olvidar

El mundo puede cambiar, siempre hay esperanza.